Gigantismo toca.
Por electroneering
Terminó la Copa. La gran fiesta del baloncesto español, cada año más fiesta, cada año más grande. Edición tras edición, los abonos tardan en agotarse menos y menos horas, las aficiones de los equipos acuden en mayor número, los actos paralelos tienen mayor aceptación,… Y sin embargo la audiencia televisiva no respalda el inapelable éxito del torneo.
Parece ser que la final de este año ha sido vista por menos gente que la del pasado. Evidentemente la razón primordial del “fracaso” fue la ausencia de Real amdrid y F.C.Barcelona, los equipos que más espectadores “casuales” son capaces de congregar ante la televisión.
La batalla catódica está perdida. Ningún deporte de equipo puede hacer ni remota sombra al todopoderoso fútbol (salvo en torneos de selecciones nacionales, donde muchos espectadores “casuales” vuelven a sumarse).
Aquí lo que gusta, en líneas generales, es luchar contra el demonio extranjero. Por mucha promoción y atractivo mediático que haya de por medio, la grandiosa Fórmula 1 (extraño híbrido entre deporte y teletienda de los más diversos productos), era un producto cuasi deficitario hasta la irrupción del fenómeno Alonso, cuando para muchos únicamente participaban pilotos de allén de los mares, incluso algún español en papeles de actor secundario.
Ahora más que nunca la sospecha de que somos más o menos los mismos los que nos ponemos delante de la televisión, vamos a los pabellones o nos abonamos a plataformas digitales para disfrutar de la Nba, se convierte en certeza. Y aquí radica el mejor activo que tiene el baloncesto español, una base de seguidores pequeña pero fiel (un “target” que seguramente llamarían los especialistas).
Bien, pues en mi opinión la labor debe ir encaminada a aumentar este grupo de “integristas” y dejar a un lado la lucha encarnizada por aumentar la audiencia (perdida quizá de antemano). Parece antagónico, pero es el momento de apostar por el gigantismo.
Labor de la propia Acb, de los clubes e incluso de la federación (aunque por lo visto el presidente prefiere el All-Star americano a la hispánica Copa; sin duda pensará que toda la gente que sigue a la selección en verano son entusiastas del baloncesto que no necesitan un refuerzo en sus “creencias”, ¿o lo necesitan?) es hacerles llegar a los que no ven regularmente este deporte un mensaje similar a: “Oye, hay 15.000 tipos siguiendo el partido en la cancha, ¿estás seguro de que no te apetece ver lo que pasa?”
Albergar 12.000 almas en un recinto no demasiado baloncestístico como el nuevo Palacio de los Deportes está muy bien, aunque no es lo ideal. Según mi punto de vista es el camino a seguir en los próximos años por el torneo copero. Si hay que facilitar gestiones para irse al Sant Jordi, debería hacerse. Si hay que utilizar el escenario en el que Bilbao y Tau congregaron un gran número de seguidores hace sólo varios meses, habrá que intentar ir. Si hay que jugar en la plaza de toros de Alicante, más de lo mismo. En todo caso buscar aforos que no bajen de los 10.000 espectadores. El éxito de este año ha demostrado que no hay lugar a un hipotético temor a los asientos vacíos.
Hay que enfatizar que el baloncesto es capaz de congregar a 8 aficiones tan dispares en perfecta armonía. Hay que hacer ver a los padres de familia que este deporte es el adecuado para acercar a sus hijos al deporte. Aquí no se tiran cosas al campo, ni hay que aguantar que los hinchas más animosos de tu equipo esgriman ideales a cual más fascista o más viloento, ni taparle los oídos a tu hijo cuando el individuo situado debajo de tí no para de lanzar improperios a cual más malsonante.
El baloncesto para el no iniciado es un deporte (perdón espectáculo) lleno de lucecitas, bocinas, canciones en el descanso, cambios en el marcador cada 30 segundos,…Además el pabellón suele ser un entorno amigable; se está calentito en invierno, suele estar en el centro de la ciudad, los asientos tieneden a estar limpios,…Todos aspectos a aprovechar a la hora de ganar aficionados.
Hemos de acercar nuevos adictos al baloncesto en vivo. Una vez hayan probdo la “droga” no podrán “desengancharse” fácilmente. Obviamente acercarles a un evento tan atractivo como la Copa es mucho más fácil, pero si logramos atraerlos al día a día de nuestro deporte, llegará un día en que esa masa de potenciales aficionados
demandará más consumo televisivo. Ojalá.








