Basket + método científico = Casamitjana
Por Julián Felipo
“Con 80 años tenía miedo de morir tonto. Dime si te ha interesado para no quedarme solo y aburrido”, me decía en uno de sus e-mails Michel Casamitjana, el ingeniero civil francés que dedicó buena parte de su jubilación a una disección científica y estadística del baloncesto. Desde que le conocí personalmente en la Copa del Rey de Zaragoza, en 2005, armado con su portátil y rellenando sin parar hojas de Excel detrás de una canasta, tuve el privilegio de poder mantener con él interesantes conversaciones a través del correo electrónico acerca de los conceptos básicos en el análisis del juego. Creo que no me equivoco si digo que hemos estado ante el estadístico más lúcido y perseverante que ha dado Europa para este deporte.
Casamitjana falleció el pasado 20 de julio víctima de una larga enfermedad. Su huella será especialmente recordada en el Pau Orthez, club al que estuvo vinculado inicialmente casi por casualidad, aunque en realidad el primer contacto con este deporte lo tuvo a través de un dirigente español, aquel pionero de la ACB llamado Antonio Novoa, del CB Granollers, al que conocía con anterioridad y al que ayudó para concertar la presencia del equipo del Vallés en un torneo en Diepe.
Casamitjana viajó varias veces a España con motivo del basket, un deporte que le interesaba especialmente para tratar de encontrar esencias ocultas que a la postre fueron verdades incontrovertibles. En ‘Fórmulas para ganar‘ le pude dedicar un capítulo en el que hablaba del descubrimiento de ‘pi’ en las estadísticas de basket. Luego también fue protagonista de algunas otras entradas en este blog. Uno de los conceptos básicos en sus teorías es que los partidos pueden ganarse por calidad o por cantidad, por tener más puntería o bien por tener más lucha. A igualdad de uno de estos conceptos, decide el que domina el otro.
Si Casamitjana hubiera nacido en Estados Unidos, la nueva generación de ‘Basketball sabermetrics’ le consideraría un pionero, seguramente a la altura del gran Marty Blake.
Los que estén interesados en más, tienen un interesante artículo que publicó ACB.com en sus CSI del basket hace algunos años. Personalmente, y tal como me sugería Jordi Román en su blog, me he permitido la libertad de colgar en este servidor el último informe que a modo de testamento me dejó en aquel mensaje en el que tenía miedo de quedarse solo y aburrido con sus ideas. Para que, una vez bajado, lo puedan saborear aquéllos que, como Michel, se apasionan con un deporte como el nuestro, único por ser capaz de generar tanta fórmula y análisis científico.









