Los números de Ricky en todas sus opciones
Por Julián Felipo
Dicen que Ricky Rubio está de crucero por Malta tratando de aislarse, no sabemos si consiguiéndolo, de todo el revuelo que su posible traspaso ha generado así como de una temporada agitada y problemática que finalmente no ha finalizado como él y todos hubiéramos deseado. Unos días de vacaciones pueden servir para ‘resetear’ y volver a valorar sus opciones de futuro en condiciones de paliar los errores cometidos en las últimas semanas. Nadie va a mejorar su posición en el draft ni, de momento, a facilitar su salida del Joventut si es eso lo que desea. Su agente nos comentaba ayer que no había un calendario de reuniones previsto con el Joventut. Quizá sea, pues, momento de hacer números para valorar la mejor opción, especialmente tomando una perspectiva de medio y largo plazo: pongamos que unos cinco años. Éstas son las alternativas que afronta Ricky:
1. Acepta su elección en el draft y ficha ahora por Minnesota.
Se garantiza ingresos de 4,7 millones de euros en las primeras dos temporadas. El contrato del tercer, cuarto y del quinto año no están garantizados pero hay que hacerlo muy mal o ser un ‘cafre’ sin remedio para no mantenerse en la liga con las condiciones que recoge el convenio. Recuerden, si no, que Darko Milicic sigue allí amasando dinero (¿qué si no?). Así que tendrían que irle muy mal las cosas en un equipo como los Wolves, donde sería el jugador con más talento, para no conseguir el total de 15,27 millones de euros en los cinco años de contrato que cumpliría.
Tendría que hacer frente a la cláusula de rescisión, está claro. Aquí importaría poco si retira o no la demanda contra la Penya. Quizá lo recomendable sería hacerlo si logra que le dejan la rescisión en 4 millones de euros (hay que recordar que ahora mismo está en 5,7). De esos, 300.000 los podría pagar Minnesota.
Con este panorama Ricky ganaría en cinco años 11,57 millones de euros (15,27 - 3,7). Son brutos, claro. En estas cuentas no entramos en temas fiscales en ningún supuesto.
2. Decide seguir en el Joventut los dos años que le quedan y aplaza su llegada a la NBA a la finalización de su contrato.
En este caso creo que estaría obligado a retirar la demanda y a realizar un ejercicio de contrición y sumisión para encajar -si a estas alturas es posible- en un club y una afición que le perdonaría con dificultades. Un buen ejercicio sería firmar una renovación por un año con una cláusula para el 2011 de 300.000 euros, la cifra que puede pagar Minnesota y que no afectaría para nada a su marcha al término de esos dos años (podría mejorar algo su contrato estas dos temporadas). Ése gesto lo tuvo Rudy en su momento para pactar su marcha a Portland. Tiene la ventaja de que Minnesota está dispuesto a esperar. ¿Quién iba a decirlo? Posiblemente hubiera firmado hace unos meses salir el 5 y encontrar un equipo que tuviera esa paciencia.
Ganaría 400.000 euros estos dos años en el Joventut y se marcharía para ganar 7,48 millones en los tres años siguientes (dos garantizados). En total 8,28 millones de euros en estos cinco años. Retrasaría dos años la perspectiva de firmar mejores contratos pero no tendría que hacer frente a ninguna cláusula. Es una opción sin riesgo más que el inicial de buscar la reconciliación con el Joventut.
3. Se marcha a otro equipo europeo aceptando un contrato de 2+1 con una cláusula más baja.
Posiblemente tenga que retirar la demanda para facilitar la negociación entre el Joventut y su pretendiente que quizá podría conseguir con cambios de jugadores dejar la cláusula en tres millones de euros. Pongamos que el jugador gana un millón de euros cada uno de los dos primeros años y firma -siendo generosos- una cláusula de un millón al término del segundo. Ganaría un millón de euros en estos dos años. A partir de ahí percibiría los mencionados 7,48 millones, o sea en total 8,48 millones en cinco años, poco más o menos lo de la segunda opción.
Está claro que el dinero no lo es todo y que quizá Ricky tenga como especial motivo para desear jugar en la NBA su deseo competir con los mejores y demostrarse a sí mismo que es capaz de hacerlo, pero está claro que el factor económico pesa tanto o más que eso y que en buena medida es responsable de su decisión de mantenerse elegible para el draft en el primer año que podía hacerlo. Haciendo números, la elección está clara.
Y las últimas noticias apuntan en ese sentido. Es cuestión de aplicar sentido común.
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Un comentario en “Los números de Ricky en todas sus opciones”
Para mi hay otra solución: Que Ricky llege a un acuerdo con DKV para jugar la próxima temporada y bajar la claúsula. Aunque sospecho que ni siquiera a Dkv le interesa, pues creo que quiere DINERO, jeje.
Un saludo y gracias por todo.









juanmis
19 de Julio de 2009 a las 6:46 pm