El jugar en un casino es como jugar a baloncesto: divertido, desafiante y excitante. Pero ninguna canasta puede compararse a la ganancia del premio gordo.
Tengo que darle la razón a Barack Obama que el otro día en la recepción a Los Lakers decía que “sólo hay una cosa mejor que ver basket y es jugar a basket”. El presidente americano añadía que “el problema es que con 48 años se hace cada vez más difícil moverse por la pista, sobre todo si te enfrentas a tipos que tienen la mitad de tu edad”. Obama sigue haciendo sus ‘pachangas’ como las hacemos -de la forma más digna posible- los que disfrutamos con jugar a basket más allá de los cuarenta sin querer oir hablar de retiradas o de un futuro en el que nuestro cuerpo no nos permita mantener este ritmo.
Después de haber acabado el libro ‘The Art of a Beautiful Game’, del periodista de Sports Illustrated Chris Ballard, tengo que decirles que hay una esperanza y esa la encarna el mayor especialista de la historia en tiros libres. Me refiero a Tom Amberry. Posiblemente no hayan oído hablar de él, así que les sorprenderá que con 71 años lograra el récord de tiros libres anotados de forma consecutiva, una marca que dejaría en ridículo al mismísimo José Manuel Calderón. Amberry lo logró con esa edad (en 1993) al convertir 2.750 tiros libres seguidos sin fallo como así atestigua el Libro Guinness de los récords. La marca la consiguió a lo largo de 12 horas y lo más irónico es que alcanzó esa cifra no porque fallara sino porque se hacía tarde y había que cerrar el pabellón. Hay diez testigos que dan fe de ello.
Amberry, un podólogo retirado, se ganó cierta fama a raíz de aquello con apariciones graciosas (al estilo Leopoldo Abadía) en el programa de David Letterman y dando clínics y conferencias por el país. Ha ganado concursos de tiros libres en los juegos World Masters para la tercera edad y se ha convertido en un ‘gurú’ para algunos jugadores de la NBA que han querido mejorar sus porcentajes. Actualmente tiene 86 años y dicen que mantiene un aspecto energético que le permite seguir dando consejos con un sentido del humor muy especial. Su secreto no es otro que practicar hasta que el cuerpo y la mente decían basta con una mecánica de lanzamiento espasmódica que le ha permitido en su caso reducir a ‘cero’ el nivel de error. Su método de siete pasos incide en la mecánica, la rutina y la concentración.
Su historia es una de las más curiosas y espectaculares con las que me he topado recientemente, sobre todo por la edad del personaje. Seguramente muchos entrenadores de cualquier equipo le querrían para mejorar una faceta del juego que saca que quicio. Tengan presente que uno de cada cinco puntos en el basket moderno llega de tiro libre y que en la NBA la diferencia entre anotar el 65% de los tiros libres o anotar el 80% pueden ser unas seis victorias a lo largo de la temporada.
Algunos recordarán un vídeo de hace unos meses en el que unos graciosos gastaban una broma con el concurso del tiro sin mirar desde el centro de la pista durante un descanso de un partido en Maryland. El público era cómplice de la situación para hacer creer al incauto con sus gritos y aplausos que lo había metido cuando en realidad el balón ni siquiera se había acercado a tocar el aro.
La bromita parece que está de moda en el basket escolar americano. Lo intentaron en el instituto Olathe Northwest también durante un partido prometiendo entradas para la Final Four de la NCAA en el caso -improbable- de que el participante anotara. El público también estaba entregado a la broma, sólo que esta vez ocurrió esto:
Ahora la escuela en cuestión está tratando de encontrar la manera de buscar las entradas prometidas para el ganador.
¿Es posible anotar una canasta con suspensión en siete décimas de segundo? Es la pregunta del fin de semana después del triplazo de Rafa Martínez que supuso la segunda derrota del Barça en la Liga. Nacho Solozábal y los técnicos de TV3 ajustando los ‘frames’ del vídeo a una cuenta rigurosa del cronómetro, demostraron que la canasta de Rafa era correcta y que cuando el balón deja de tener contacto con su mano de lanzamiento restan 4 centésimas en el reloj. La duda la suscitó Xavi Pascual con sus declaraciones en rueda de prensa, fundamentada en el reglamento más esplícito sobre esas acciones de la NBA, que actuó sobre el reglamento después de una polémica parecida.
Se trata de la que se dio en llamar ‘regla Trent Tucker’ que dice que no se puede conseguir canasta cuando restan tres décimas de segundo o menos para el final a menos que no sea con un palmeo. La regla tiene su origen en un partido entre los New York Knicks y los Bulls de Chicago en 1990, en el que la victoria se decide en un lanzamiento de tres anotado por el jugador de los Knicks Trent Tucker a falta de una décima para concluir el choque.
Al margen de las dudas sobre el tiempo necesario para anotar con parada y tiro, la jugada dio para controversia y debate por su vertiente estratégica. Pascual, que fue el que solicitó el tiempo muerto, se justificó diciendo que lo hizo al ver a dos jugadores defendiendo al mismo rival. Luego están las instrucciones que dio el técnico del Barça en el minuto del que dispuso claras y precisas para los que seguimos la rentransmisión del 360º:
1. Mucho cuidado para no hacer falta sobre acción de tiro.
2. Con los bloqueos se cambian los marcajes entre pívots (4 y 5). Los jugadores pequeños no cambian y persiguen a su par.
El caso es que Basile al final no llega a atrapar a Rafa Martínez en el recorrido con ángulo que toma hacia el balón el de Santpedor, que originalmente bloquea a Perovic en el primer movimiento del sistema. Terence Morris se queda a medio camino sin saber que hacer, obedeciendo finalmente las instrucciones de su técnico y no saliendo al tiro. Nielsen, por otro lado, se mueve en el bloqueo pero raramente un árbitro pitará eso en ese momento y en la pista del equipo atacante. Por lo que parece, el movimiento del Power Electronics es similar al que intentaba hacer antes del tiempo muerto.
A toro pasado resulta muy fácil defender posturas o criticar. Pascual, para mí un técnico excelente que a estas alturas de temporada merecería repetir como entrenador del año, comete algún error en el planteamiento como indica el desenlace. Ya dicen que hasta el mejor escribiente echa un borrón.
Navegando hace unos días por los vídeos de Forbes encontré una entrevista con Shawn Kemp, la leyenda de los Sonics al que suponía retirado tras su fugaz y frustrado paso por el basket italiano.
Una de las actividades actuales de Kemp es promocionar una nueva modalidad de basket denominada 3BA que trata de abrirse paso en el siempre sorprendente mundo del deporte profesional convertido en entretenimiento con el aderezo de la novedad y la sorpresa. Se trata de partidos de tres contra tres a dos canastas en una pista con el mismo ancho que la reglamentaria pero unos metros más corta. El tiempo de posesión se recorta de 24 a 18 así como el de avanzar al campo contrario y establece la obligatoriedad de que todos los jugadores estén en pista contraria para que las canastas sean válidas. Todo ello con el objetivo de generar “un juego más dinámico e intenso y de elevar los índices de anotación”, como dice el ex Laker AC Green, también enfrascado en esta empresa. Fue creado en 2008 y desde entonces ha funcionado en forma de giras de promoción con el objetivo de crear algún día franquicias y establecer, dicen, una liga profesional.
No sé si el 3BA será un modelo de éxito pero es un intento más de acercar el basket a lo que el presidente de la FEB, José Luis Sáez, llamaba recientemente practicante ocasional, aquel ex jugador en su día federado y que por vicisitudes de la vida ha ido abandonando la práctica por la dificultad de someterse a una disciplina. Las ‘pachangas’ siempre han sido una solución para matar el ‘gusanillo’ de muchos pero a veces no es fácil por la carencia de instalaciones o la falta de una organización básica para reunir a seis u ocho jugadores y pasar el rato.
Sáez recordaba que la FIBA en 2008 dio un impulso a la oficialidad de la modalidad de tres contra tres, incluyéndola en los Juegos de la Juventud. La iniciativa sólo ha tenido algún calado en ciertos países aunque no debería ser medida tanto por su éxito global como por constituirse como herramienta para atraer a más aficionados interesados en este deporte. Al igual que el 3BA (del que algún medio español ya se ha hecho eco), el FIBA 33 intenta minimizar al máximo los requerimientos para jugar un partido.
Recuerdo hace unos días haber visto, casi por casualidad, el vídeo de la NBA en el que se le comunicaba a Sundiata Gaines que los Utah Jazz le habían seleccionado para un contrato de diez días. Gaines, un perfecto desconocido, jugaba en el Idaho Stampede, un equipo de la NBDL, una liga menor en la que se recorren grandes distancias en autocar, se juega en pabellones pequeños y fríos, y apenas hay seguimiento mediático. Los jugadores renuncian a buenos contratos en Europa para ganar unos 40.000 dólares al año con la esperanza de recibir un día la llamada de la NBA.
“Felicitaciones y bienvenido al equipo. Luego hablaremos de los detalles pero tienes el vuelo a las cinco menos cuarto de esta tarde, mañana hay partido”, le dijo el emisario de los Jazz en medio de las felicitaciones de sus compañeros. Luego Gaines llamaba a su madre para darle la noticia. “Casi se puso a llorar”, decía a la prensa de Salt Lake City.
Verle diez días después anotando el triple de la victoria sobre la bocina ante Cleveland me parece tan espectacular como impensable. Una de las grandes historias de la temporada que curiosamente se produjo el mismo día que estuve hablando con Clay Tucker, la estrella del DKV Joventut, sobre las oportunidades de entrar en la NBA a través de la liga de desarrollo.
“Yo lo hice, esperé dos años allí y muchos me preguntaron por qué después de lo que había hecho no había entrado. Todos tratan de perseguir el sueño”, me explicaba Clay. “Muchos lo hacen y siguen allí buscando esa oportunidad. Es una cuestión de números porque sólo hay 12 puestos de trabajo garantizados por equipo y dos abiertos, así que tienes una oportunidad mínima de entrar. Muchos se quedan atrapados pensando que están cerca de tener esa oportunidad allí en lugar de venir a una competición como la ACB en la que puedes competir al máximo nivel y ganar dinero. No saben que aquí también vienen ojeadores de la NBA para ver cómo juegas y que también tienes oportunidades de poder dar el salto algún día”. Tucker cree que lo más importante es ser capaz de asumir cualquier papel si algún día se produce la llamada. “Kobe, LeBron, Wade, Carmelo… las grandes estrellas ya están en esos equipos así que ser un buen jugador viene determinado cómo aceptas lo que el entrenador quiere de tí, bien sea para jugar 30 minutos o para jugar 5″.
Gaines parece que se adapta a este perfil e incluso no ha renunciado a la valentía y al desparpajo para lanzar un tiro decisivo, algo impensable para un temporero. Primero le firmaron por diez días y la mañana antes del partido le anunciaron que seguiría por diez más. Económicamente percibirá por ello casi el doble de lo que lograría en la NBDL por toda la temporada con la posibilidad de ganarse un contrato más largo y hacer realidad su gran sueño: asentarse como jugador NBA.
Hasta el más acérrimo enemigo del basket convendrá que uno de los impactos deportivos de los Juegos de Barcelona 92 fue la presencia del Dream Team, la primera selección estadounidense compuesta íntegramente por los más grandes jugadores de la NBA. Este deporte no ha vuelto a ser el mismo desde aquel momento y el nombre de Barcelona siempre ha asociado a aquel impacto global que propició la apertura de la mejor liga del mundo a otros países y la llegada a ella de jugadores internacionales en masa.
Posiblemente el segundo mejor equipo que Estados Unidos ha presentado a las competiciones FIBA después de aquél fue el que reconquistó el oro en Pekin hace menos de dos años. No sé cuántos de aquellos jugadores repetirán en presencia en el Mundial de dentro de unos meses pero, tal como se está tomando las cosas USA Basketball y la propia NBA, es muy posible que varias de las estrellas de aquella selección como Kobe, LeBron o Carmelo puedan repetir presencia en Turquía lo que constituirá nuevamente el mejor escaparate y reclamo posible para el campeonato.
Que Estados Unidos realizará una fase de adaptación por Europa antes de competir en Estambul es algo obvio como también lo es que habría muchas ciudades que ‘matarían’ por tener uno de esos partidos. Diría que entre un amistoso de este nuevo Dream Team (sobre todo si es una reedición de la final olímpica ante España) y un partido de pretemporada NBA no hay color como mejor producto deportivo ‘vendible’. España tiene la opción de poder disputarlo y Barcelona la posibilidad de acogerlo en un Sant Jordi que, estoy seguro, se llenaría hasta la bandera. Posiblemente no haya mejor partido a ofrecerle hoy en día al espectador en el segundo deporte más popular del país.
Todos estos argumentos tan evidentes no parecen servirle al ayuntamiento de Barcelona que ha desestimado esta posibilidad porque “no está en sus prioridades”. Pere Alcover, el delegado de Deportes del consistorio, considera incluso que es “inoportuno” que se plantee esta posibilidad en el mes de agosto cuando los esfuerzos de la ciudad deben concentrarse en el Europeo de Atletismo. ¿Cuándo querría que se jugara? Una vez más, la realidad (el interés de los aficionados al deporte de Barcelona) va por un lado y la mente de los políticos por otro como lo demuestra esa última ’boutade’ que supone solicitar los Juegos Olímpicos de Invierno en 2022 con el conflicto que conlleva con otras ciudades de España que también compiten por lo mismo desde hace más tiempo, con mayor implicación y deseo popular.
Por lo que me comentan, tampoco ha habido avances significativos en las últimas semanas en la negociación para que la capital catalana sea subsede del Mundial 2014. Está más que claro, pues, que el basket no interesa a Barcelona.
“Lo que tengo cada vez más claro es que con los años lo más importante en el basket es cómo se confeccionan los equipos y no como se entrenan después. Los errores del verano pueden costar mucho de solucionar”. La frase, curiosamente, pertenece a un entrenador y nada menos que de la talla de Ettore Messina en una interesante entrevista realizada por Xavi Ballesteros en el deportivo catalán El9. A algunos les puede parecer un intento de descargarse de responsabilidad pero seguro muchos otros creerán que se trata de una reflexión acertada, al menos por cómo están marchando las cosas en el equipo blanco esta temporada.
No es que la confección del equipo fuera errónea pero en este caso, como en tantos otros, los imponderables de las lesiones y la carga financiera del pasado pesan demasiado en la confección de un nuevo proyecto. ¿Se podría sacar mayor partido al Madrid en las actuales circunstancias? Al final, como dice Messina lo importante será acabar bien la temporada aunque la sensación general es que el Barça se ha adelantado por varios cuerpos en la carrera de ambos en este ecuador de fase regular.
Este principio de dar cada vez mayor preponderancia al trabajo de los general manager durante el verano es la que ha llevado a entronizar en la NBA a figuras como el director técnico de los Houston Rockets, Daryl Morey, un fanático del análisis estadístico avanzado capaz de transformar por completo un equipo para implantar una filosofía ganadora. Descartando a McGrady, con Yao Ming inutilizable para toda la temporada, Morey ha apostado por gente desconocida como Aaron Brooks o Carl Landry que están dando un resultado magnífico a tenor del balance de los texanos. “No miramos mucho si un jugador entra mejor por la derecha o tiene un tiro feo, por ejemplo. Nuestra filosofía es apostar por jugadores ganadores y cómo pueden ayudarnos a ganar partidos. Nos fijamos más en cuánto han ganado en la universidad”, dice Morey.
Morey destaca también el trabajo del técnico Rick Adelman pero está visto que la estrella alternativa en estos Rockets es él, cuanto menos por la novedad. Otros estudios ponen en cuestión esta visión de devaluación del trabajo del entrenador frente al de la secretaría técnica. Eso se deduce del análisis de Wayne Winston, ex asesor de los Dallas Mavericks, que dice mantener un ranking de técnicos tomando como referencia la comparación del rendimiento de jugadores traspasos entre los equipos. Fue así como Dallas contrató a Rick Carlisle que, según Winston, es el mejor de la NBA “de largo”.
El magnífico encarte extra realizado por El Mundo del Siglo XXI con motivo de la nominación de Pau Gasol como hombre del año 2009 por ese medio lo apuntaba justo el mismo día que estuve realizando el cálculo y llegué a idéntica conclusión: al término de la temporada 2013-14, cuando haya expirado el último contrato de renovación que Pau ha firmado con los Lakers, el de Sant Boi se habrá embolsado a lo largo de toda su carrera NBA unos 112 millones de euros. Eso sólo en salarios porque si añadimos las cifras de publicidad y otros ingresos pienso que superará los 200 a lo largo de toda su carrera (de los cuales 3 fueron a parar al Barça el primer año para comprar su libertad).
Estamos hablando de más de 30.000 millones de pesetas, o sea el presupuesto del Barça o el Madrid de basket durante seis o siete años seguidos, o el de toda la Liga ACB un par de temporadas. Diríamos que sus ganancias en la última temporada podrían ser de unos siete millones de pesetas al día si realizamos la conversión. Vamos, una cifra casi inimaginable para el resto de mortales y que, durante estos días de largas tertulias en las sobremesas navideñas, en mi caso ha dado para mucho.
Las primeras palabras que le vienen a la mente al profano son las de ‘inmoralidad’ o ‘injusticia’ ya que, por mucho que imaginen una gran dedicación o talento por parte del deportista afortunado, a cualquiera se le hace difícil pensar que alguien merezca ese dineral. Es algo que cuesta de entender, especialmente en períodos de crisis, con un 20% de parados y 12 millones de mileuristas en España, y con problemas de hambre endémicos en el mundo que algunos creen que en el caso de los niños podrían solucionarse con 3.000 millones de euros (o sea dedicando a ello los salarios de 15 jugadores como Pau). Hay grupos muy numerosos en Facebook denunciando esta desproporción en el caso del fútbol.
En este caso, como en el de todo el deporte profesional, la pregunta ya no es si esa cantidad es merecida o no, sino de las causas que provocan desproporciones de este tipo como es el mismo caso de los bindajes de los ejecutivos bancarios. Y en este caso nos enfrentamos cara a cara con el sistema capitalista y las leyes de la oferta y la demanda, que funcionan claramente aunque el de la NBA sea un mercado regulado y limitado por abajo y por arriba. Muchos de los que ven inmoral que una persona perciba una cantidad de ese tipo no tienen tan claro si se debe cuestionar el sistema que lo propicia, el de la economía como la entendemos.
Sea como sea, en el caso de Pau como en el de la mayoría de jugadores de la NBA, las acciones sociales y el dinero destinado a beneficencia suele compensar en parte las críticas que se recibirían por este tema y permiten lavar las conciencias. Muchos de los que se quejan de ello si estuvieran en la piel de Pau (entre otras cosas embajador de UNICEF) seguramente actuarían de forma más mezquina. Es muy fácil hablar sin tenerlos. En mi caso, lo más complicado es imaginarme cómo actuar a la hora de manejar una fortuna de este tipo.
“Cuanto más dinero tienes más consciente debes ser de lo que hay sobre la mesa”, dice Pau en la entrevista para Luis Fernando López de El Mundo del Siglo XXI. “Está en juego tu futuro y el de tu familia. Las inversiones, mover el dinero adecuadamente, me ocupa bastante tiempo, pues podría haber pérdidas, operaciones en falso… Hay que estar encima, ser tú el que decide. Las cosas importantes del dinero no se pueden delegar”.
Tras la dosis de mates franceses de ayer, hoy un vídeo más impresionante todavía. Posiblemente no sea posible en la actualidad ver algo mejor de lo que se condensa en estos siete minutos de acrobacias, portento físico y, en definitiva, acrobacias. Desde concursos callejeros, hasta actuaciones en gimnasios y algún partido (está, por supuesto, el mate de Vince Carter sobre Weis). Se puede discrepar sobre el orden final pero la mayoría de los que se ven están por méritos propios
El pasado miércoles tuvo lugar en Paris Bercy el All Star de la liga francesa en el que la selección de ese país se impuso a un combinado de extranjeros (89-88) tomando venganza así de lo ocurrido el año pasado. Cuentan las crónicas que el pabellón estaba abarrotado y posiblemente fuera para disfrutar de uno de los mejores concursos de mates que se pueden ver en Europa. Gente saltando por encima de otra, mates pasando el balón por la espalda, por entre las piernas, cogiéndolo desde el reverso del tablero… Un resumen de lo ocurrido para disfrutar: