Un error tras otro
Por Julián Felipo
Probablemente, no había crisis más anunciada que la que está viviendo el AXA FC Barcelona a estas alturas de la temporada. Un presupuesto elevado, unas expectativas disparadas y la falta de química entre el entrenador y el director técnico eran los ingredientes claros para provocar un terremoto como el que el pasado miércoles se desencadenó con la destitución de Dusko Ivanovic. No vamos a entrar en valorar la idoneidad de esta decisión pero resulta difícil entender cómo se puede tomar en un día de partido y casi una semana después de haber jugado el último encuentro. O se ha tomado en caliente o la desorganización del club azulgran desborda nuestra imaginación.
Más allá de la búsqueda de culpables en la pista, un análisis de la crisis con perspectiva debería tener en cuenta ante todo la marcha de Juan Carlos Navarro, la gran sorpresa de la temporada en el Palau. Juan Carlos pasó de un día a otro de tener un contrato casi blindado con una cláusula de 10 millones de euros a irse gratis a un mes del inicio de la temporada con la presión que ello supone para la dirección técnica de la entidad que tuvo que buscar en ese tiempo parches para paliar una hemorragia incontenible. Los resultados no hacen más que constatar la incapacidad de Joan Laporta para gestionar esta situación ya que fue el presidente en persona el que le abrió la puerta a ‘La Bomba’.
Comparada la política seguida por el Barça en este caso con la del DKV Joventut en el protagonizado por Rudy Fernández, los errores se agrandan. No sabemos lo que dijo Navarro en el despacho de Laporta para que en horas quedara liberado pero por muy agraviado que se sintiera, seguramente habría margen para negociar con él un año más antes de su marcha a la NBA para preparar la transición y, de paso, cobrar la cláusula máxima a la que las franquicias NBA hacen frente en estos casos. Navarro hubiera jugado motivado para ganarse un mejor contrato en su año de ‘rookie’, el Barça hubiera tenido más tiempo para una planificación correcta del futuro y el Palau estaría disfrutando de las expectativas de un jugador de nivel NBA al que habría que pensar tarde o temprano en retirar la camiseta.
Es increíble que tener tanto dinero, en algunos clubs, resulte un problema.
Por Julián Felipo
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16 de Febrero de 2008








