El jugar en un casino es como jugar a baloncesto: divertido, desafiante y excitante. Pero ninguna canasta puede compararse a la ganancia del premio gordo.
El único problema de Pedro es su apellido, Martínez, y no Martinovic o Martinolo. Y que además no se sabe vender, ya que sólo apela a su hoja de servicios y rigor como entrenador, y no a un carácter de sargento de hierro o a una personalidad glamourosa. No parece haber otra explicación para buscar algun motivo a su injustificable destitución en el TAU, por no decir algo mucho más fuerte. O que Josean Querejeta, el defensor de los Martinovic y Martinolos, nunca hubiera creído realmente en su entrenador. ¿Por qué no fichó a Perasovic en verano si era su pensamiento? Y eso es bastante más grave. Es Martínez el mismo técnico que perdió en casa contra el Gran Canaria (que acaba de ganar al Madrid) y contra el Pamesa (que a punto estuvo de asaltar el Palau Blaugrana) que el que provocó la única derrota del Akasvayu Girona o el que arrolló sin miramientos al Real Madrid. Echar a un entrenador porque lleva cuatro tropiezos, entre Liga y Euroliga, es algo propio de un presidente futbolero, que ya se llevó por delante en otra cacicada a Salva Maldonado hace un lustro. Por esa regla de tres, el futuro de Ivanovic en el Barça pende de un hilo (lleva una derrota en la Liga y dos en Europa), Scariolo ya debe haber recibido un ultimátum en Málaga (tres derrotas en la ACB y dos en la Euroliga), y Maljkovic está al borde de la destitución (suma cinco tropiezos en la ACB y otro en la Euroliga). ¡Ah! Un dato. El añorado Ivanovic ganó tres títulos en cinco años en el Tau. Martínez llevaba uno, menor pero un título, en tres meses con una plantilla nueva y por ensamblar.
Se puede estar de acuerdo o no con la destitución de Pedro Martínez en el Tau pero por encima de la polémica sobre su conveniencia sobresale una pregunta que el club no ha sabido o no ha querido responder.
¿Por qué?
Un breve repaso a la hemeroteca reciente puede darnos algunas pistas cuando comprobamos las declaraciones de hace poco más de una semana de Josean Querejeta en el Correo en las que se podían leer frases tales como “el entrenador está capacitado y hay que ayudarle” o “la imagen en noviembre, a veces, es diferente a la de mayo o junio”. Imaginamos lo difícil que debe ser para el presidente salir en rueda de prensa a defender pocos días después argumentos radicalmente contrarios para justificar el despido cuando la pátina del olvido todavía no ha reducido el riesgo de alguna pregunta incómoda.
En fin, que el Tau zanjó la cuestión con un comunicado escueto y carente de explicaciones, muy en la línea de otros departamentos de prensa de ACB (de algún club grande, por cierto) que se han acostumbrado a comunicar la noticia de un fichaje de un jugador o una lesión con una o dos líneas en un folio con membrete. Quizá algunos pueden creerse capacitados para hacer y deshacer sin dar explicaciones por el mero peso de sus acciones, dando así la espalda a los aficionados, en definitiva a sus clientes. Luego se extrañarán de que las audiencias televisivas sean tan bajas.
Tendrían que aprender de alguien como Mark Cuban, el propietario de los Dallas Mavericks, que no sólo mantiene un interesante blog en el que opina de casi todo -también de basket- sino que aseguran que responde personalmente a la mayor parte de e-mails que los aficionados le mandan.
Hace un año, Pepe Laso escribió un artículo, interesantísimo como todos los suyos (que ahora podemos leer en su propio blog), en el que abogaba por la implantación en nuestro basket de un límite salarial, a imagen y semejanza del de la NBA, porque consideraba que “sería la solución a tanta desigualdad”. Como todos los artículos de Pepe, aquél también me hizo reflexionar. Y además de reflexionar, buscar datos, lo más objetivos posible, a partir de los que se pudiera, en efecto, llegar a la misma conclusión. Pero no los he encontrado. Al contrario. Para empezar, un repaso a los campeones de las últimas dos décadas, desde 1985 hasta 2005. En la NBA, con límite salarial, han conseguido el anillo en esos años un total de 6 equipos diferentes: Los Angeles Lakers (en 6 ocasiones), Chicago Bulls (otras 6), Detroit Pistons (3), San Antonio Spurs (3), Houston Rockets (2) y Boston Celtics (1). En porcentaje, han sido campeones el 21% de los equipos en competición. Y en la Liga ACB, sin límite salarial, los equipos que han logrado el título han sido 5: FC Barcelona (en 11 ocasiones), Real Madrid (en 6), Joventut (2), TDK Manresa (1) y Tau (1). Un equipo menos, pero un porcentaje superior: el 27%. También en la Euroliga, sin límite salarial, el reparto del título de campeón de Europa ha quedado muy repartido. Nada menos que 13 equipos han sido campeones en 21 años: Jugoplastika (en 3 ocasiones), Panathinaikos (en otras 3), Cibona (2), Olimpia Milán (2), Kinder Bolonia (2), Maccabi (2), Partizan (1), CSP Limoges (1), Joventut (1), Real Madrid (1), Olympiakos (1), Zalgiris Kaunas (1) y Barça (1). Y no digamos ya en la NCAA, obviamente también sin límite salarial, de la que en estas dos últimas décadas han sido campeones nada menos que 17 equipos: Duke (en 3 ocasiones), North Carolina (en 2), Connecticut (2), Kentucky (2), Georgetown (1), Villanova (1), Louisville (1), Indiana (1), Kansas (1), Michigan (1), Nevada-Las Vegas (1), Arkansas (1), UCLA (1), Arizona (1), Michigan State (1), Maryland (1) y Syracuse (1) . Los números varían algo si, además, repasamos los equipos que no han sido campeones pero al menos sí finalistas o subcampeones. En la NBA lo consiguieron 9 equipos: New Jersey (en 2 ocasiones), Utah Jazz (en otras 2), Portland Trail Blazers (2), Philadelphia 76ers (1), Indiana Pacers (1), New York Knicks (1), Seattle Supersonics (1), Orlando Magic (1) y Phoenix Suns (1). En porcentaje: un 32%. Y en la Liga ACB, 4: Unicaja, Caja San Fernando, Estudiantes y Pamesa, todos ellos en una ocasión. En porcentaje, un 20%. Sobre la NBA, además, hay que matizar que las posibilidades de que el número de equipos finalistas pero no campeones sea superior son evidentes por el hecho de que en la final están obligatoriamente representadas las dos conferencias, Este y Oeste. Se podrá discutir también que en la Liga ACB los equipos que han alcanzado la final sin llegar a ser campeones lo consiguieron de forma circunstancial. Pero bien mirado, más o menos lo mismo ha sucedido en la NBA. Está claro que el reparto de títulos no es el único referente para analizar si una competición es o no igualada, pero sí es bastante indicativo porque a fin de cuentas se trata del resultado final. De modo que al menos a partir de este referente la conclusión de toda esta reflexión y análisis de datos es que el límite salarial no es la solución para igualar una competición. Lo que no quiere decir que no sea uno de los factores que puede ayudar a conseguirlo. Pero en cualquier caso ni mucho menos el factor principal, ni el único. Puestos a apuntar algún otro factor probablemente más determinante para la igualdad de una competición, apunto uno: el sistema. Ahí están los ejemplos de la Copa del Rey, y sobre todo de la NCAA. Ocurre, sin embargo, que es un factor de muchísimo más riesgo para los equipos ‘grandes’, que son en definitiva los que en los últimos años han ido marcando la pauta de las competiciones. Pero sobre esto ya reflexionaremos en otra ocasión.
Hablar de viejas historias cuando han pasado muchos años, nos lleva indefectiblemente a cometer errores de fechas, de situaciones, de personas, … pero nuestra historia comienza más o menos en el año 69.
Es la época en que comenzaron a llegar entrenadores americanos a impartir sus conocimientos.
El personaje al que nos vamos a referir con esta defensa era Lou Carnesecca, bajito, dicharachero, dinámico, buen comunicador y excelente entrenador. Venía de la Universidad de St. Johns y entonces el Baloncesto universitario americano era de otra galaxia respecto al nuestro.
El fue el que nos envangelizó con su defensa 1-3-1 presionante en tres cuartas partes del campo.
No voy a rememorar los movimientos que se hacían (y que hoy se siguen haciendo en muchos equipos con esta defensa), pero si algunos conceptos, sin dejar de decir, que otros muchos …. se me han olvidado.
1º.- Es una defensa cuyo elemento principal es la sorpresa, que trata de romper el partido, …, ¡pero solo por unos minutos!.
2º.- La intensidad, tiene que ser máxima y esto concierne a todos los jugadores.
3º.- El primer punto es que el defensor conduzca al base contrario al lado que desea para saber en que lugar exacto se va a producir el primer “trap”. Las piernas y la posición del defensor son básicas.
4º.- La línea lateral del campo debe emplearse como una ayuda más al elegir el lugar donde producir el trap.
En este momento no intentar robar el balón (tremendo error) sino hacer movimientos de los brazos constantes y en forma de aspas de molino, provocar un mal pase … que es el que deberá ser cortado con un movimiento de anticipación.
5º.- El jugador que juega de uno debajo de la canasta en defensa tiene que ser tremendamente rápido. Mejor dicho rapidísimo.
6º.- Cuando se recupera el balón no hay que contagiarse del ritmo trepidante con el que estamos defendiendo, sino controlar nuestro ataque. No perder el balón con facilidad cuando lo hemos recuperado.
7º.- La defensa es el arte de obligar al contrario a hacer lo que no esta acostumbrado a hacer.
Y así hasta donde la imaginación y la creatividad de cada entrenador quiera llegar.
Nota.- Algo a no se hacer:
Pudo ser a principios de verano del 68. Volvía de una larga estancia de USA donde había aprendido esa defensa 1-3-1. Tenía tantas ganas de entrenar que cogí un mes al equipo de minibasket de mi viejo colegio de Los Corazonistas de Vitoria, la trabajamos y arrollamos en el Campeonato de España de Mini. No es una defensa para que niños de 12 años la practiquen. Hay otras cosas básicas que enseñar. Es algo de lo que me arrepiento de haber hecho.
Estando en el verano del 71 en Chile (allí feroz invierno, sobre todo cuando se llega en el avión con camiseta y bermudas) entrenando a la Selección de Chile la practicamos con éxito. Poco después llegó Dan Paterson enviado por el Gobierno USA y les enseñó la gran novedad … que los chilenos ya practicaban.
El Barça del 70 también la practicó, jugando de base del equipo Aito que colaboró con muchas ideas en su desarrollo.
Más tarde llegó a Italia, el gran maestro Mike D´Antoni que hizo maravillas con el tema, lo que le permitió llegar al máximo nivel.
Hoy se sigue practicando, en menor medida ya que la mayor calidad individual de los jugadores la hace más difícil de practicar.
Quería empezar con el tema de la defensa 1-3-1 como el título de esta sección con la firme promesa de no volver a hablar de cosas técnicas … porque ya han pasado 20 años, como en el tema de Serrat, desde la última vez que estuve sentado en un banquillo y no vaya a ser que os de la risa con las opiniones de este viejo enamorado del basket.
Aunque en algunos casos pueden considerarse webs de referencia por los artículos que se publican, pocos son los entrenadores que mantienen una página personal en internet. Imagino que las de Scariolo o Aíto deben ser las más visitadas por muchos aficionados aunque también es posible encontrar algunas ‘rarezas’ que con el paso de los años cobran valor. Tal es el caso de Xavi García, el actual técnico del Ricoh, que está protagonizando un arranque de temporada muy esperanzador con un equipo de recursos limitados. García mantiene web con dominio propio aunque, por lo que parece, no actualizada desde julio de 2002. No se pierdan la sección de ‘time out’ con fotos de Geena Lee Nolin. ¿Quien dijo que Xavi García sólo transmitía seriedad?
Por cierto, después de haber visto un par de partidos del Ricoh esta temporada he de decir que su juego me encanta.
De vez en cuando me gusta sumergirme en algunas webs de las otras ligas profesionales estadounidenses, un submundo interesante con veteranos NBA a los que casi se había perdido la pista e innovaciones espectaculares en el reglamento.
Dos de las que más llaman la atención son la International Basketball League (IBL) y la American Basketball Association (ABA). Esta última intenta tomar el relevo de la extinta competición del balón tricolor que durante los años 70 rivalizó en magnitud e interés con la NBA hasta que ésta acabó absorbiéndola. Hoy en día decenas de equipos de ciudades de tamaño medio compiten en estas dos ligas bajo las premisas de ofrecer el máximo espectáculo en base a anotaciones elevadas y ritmo constante. “More speed, more points” es uno de los lemas de la IBL, una competición que sorprende por mantener un promedio de anotación de casi 130 puntos por partido y equipo. La clave son dos cambios en las reglas: sólo un tiempo muerto por cuarto y la posibilidad de poner el balón en juego desde banda o fondo de inmediato sin que el árbitro tenga que tocarlo. Habrá que ver cómo se adapta a estas exigencias Dennis Rodman, uno de los principales reclamos de la competición esta temporada después de su fichaje por los Cedar Valley Jaguars de Iowa.
La ABA también arranca con interesantes novedades en sus reglas este año, sobre todo por la implantación de la canasta de cuatro puntos, lo que han dado en denominar situación de ataque 3-D. La puede conseguir cualquier equipo que recupera un balón en su campo defensivo en el ataque siguiente. Una señal luminosa avisa de esta situación destinada a generar más momentos de tensión y emoción en los partidos. Además, un jugador que ha cometido seis faltas puede seguir en pista si su entrenador así lo decide pero cualquier falta que cometa será sancionada con dos tiros más para el oponente. Son medidas para proteger a jugadores ofensivos.
Un artículo interesante sobre lo que se puede esperar de un partido de la ABA es What to expect at an ABA game, que a princios de mes escribió Chad Jennings en el The Times-Tribune de Connecticut.
Es la primera vez que escribo en el blog, y claro, lo suyo es llamar la atención. Nadie más controvertido en los últimos tiempos en el basket patrio. Y nada más tabú en un foro de baloncesto que el “deporte rey”.
¿Qué tienen que ver? Para empezar hablamos del entrenador ACB más mediático, si fuera el entrenador de un equipo de futbol puntero, sería pasto de la crónica rosa y uno de los entrevistados favoritos por las televisiones nacionales. Nos encontramos ante un “valdano” en potencia, lo cual no quiero que se interprete como algo peyorativo. Este hombre tiene su trabajo. Lo hace de un modo más que aceptable, bajo mi criterio, para ello le dedica muchas horas y aún así nunca le he escuchado decir nada tachable de insensato, ni de baloncesto, fundamentalmente, ni cuando ha hecho declaraciones, pocas, en otras materias.
¿A qué viene esto? Scariolo está “desaprovechado”.Un ejemplo como otro cualquiera de lo mal que se “vende” el baloncesto en este país.
Se montan shows mediáticos al que se le quiere dar una “capita” de glamour y lo que resultan son patéticos conatos de all-star weekend presentados por gente que acaba dando vergüenza ajena. Desde los tiempos inmemoriales del programa “Chócala” -como si los aficionados al baloncesto fueramos pseudo-hiphoperos con nada mejor que hacer que imitar a un personaje de Spike Lee- se quiere transmitir el baloncesto como un deporte alternativo, “guay” (con todo lo absurdo que encierra el término) y para personajes a medio camino entre el freekismo ilustrado y la cursileria.
¿Adónde quiero llegar? Creo que realmente el baloncesto visto con seriedad (análisis de Vicente Salaner, por ejemplo), con pasión (comentarios exacerbados de Ramón Trecet o Andrés Montes), con horarios en prime-time bien promocionados, con figuras carismáticas como Sergio Scariolo bien entrevistadas y sobre todo, con los grandísimos jugadores que tiene nuestra Liga podría dar mucho más de sí que las tristes audiencias que nos tienen en vilo a cualquier aficionado que se precie. A nadie se le escapa que sin TV no hay dinero, y sin dinero se acabó el espectáculo. Y la ACB no puede permitirse nunca más el lujo de ver su exitosa continuidad en peligro por la Carmen Caffarell de turno, o el Carlotti, o el que sea se lo piensen mucho a la hora de renegociar los derechos.
Desde este blog pido máxima responsabilidad, creatividad, imaginación y rigor ( y creo que todos sabéis porqué se me ha venido a la mente a Navarro e Ivanovic, todo y todos podemos mejorar) tanto a la ACB como a TVE, sin señalar a nadie, para que el baloncesto crezca todavía más porque es posible. Un poquito más de esfuerzo y si la capacidad ha llegado al límite: dimisiones.
¡Lo que se están perdiendo los futboleros poco inquietos!
PD. No soy manager de Scariolo. Y me gusta el futbol.
El trabajo de Dean Oliver en los Seattle Supersonics, que fue motivo de un capítulo de ‘Fórmulas para ganar’, ha merecido cobertura en la prestigiosa revista Wired. Hugo Lindgren escribe un artículo dedicado a Oliver titulado Nothin’ But Net en el que califica de auténtica revolución la iniciativa de este gurú de las estadísticas en la NBA.
“La clave del análisis de Oliver es medir a cada jugador en términos de posesión”, dice Lindgren. Oliver, que se inventó un método de análisis estadístico innovador al que dio el nombre de Roboscout, se ganó un contrato con los Sonics por una temporada y 30.000 dólares, que no ha podido ser renovado en los mismos términos en la actual aunque sigue vinculado a la franquicia de alguna manera. Al menos, este año ya no está al frente del equipo Nate McMillan, un técnico escéptico sobre estas nuevas teorías que, al parecer, no le puso las cosas fáciles.
Si exceptuamos el Lagun Aro-Llanera Menorca, la sexta jornada ACB podría calificarse como la primera sin ‘palizas’ de la presente temporada. La diferencia media de los partidos ha sido de 8.4 puntos cuando hasta ahora se habían registrado diferencias medias de 9.3 (jornada 1), 12.1 (jornada 2), 14.5 (jornada 3), 10.4 (jornada 4) y 18.1 (jornada 5).
A fuerza de repetirse uno acaba creyendo el tópico que sueltan muchos entrenadores y jugadores de que en esta competición te puede ganar cualquiera y las fuerzas están cada vez más igualadas pero los datos demuestran que hasta casi cada semana salíamos a una media de un par o tres de grandes palizas. De ahí que tuviera interés en comprobar si la ACB 2005-06 marca cambios significativos con el pasado en lo que a desigualdad se refiere.
Aún es pronto para extraer conclusiones, entre otras cosas porque 54 partidos no resultan demasiado representativos para comparar con temporadas anteriores, pero parece que hay un ligero incremento en las diferencias medias de los partidos: de 10.86 de la pasada temporada a los 11.96 de la actual. Echando la vista atrás, las diferencias se amplían hasta un punto escandaloso. Por ejemplo, si tomamos las diferencias medias de la ACB hace diez temporadas el resultado es de 8.6 puntos por partido y eso que entonces había 20 equipos en la Liga.
Al parecer hay un abismo que se va abriendo y muchas dudas sobre si alguien lo tiene en cuenta. Aunque sea para dar oportunidades a los júniors en los minutos de la basura
Interesante el artículo que ha escrito Brian McCormick en ProBasketballNews.com, una web cada vez más imprescindible que realiza análisis en profundidad del basket americano sin limitarse exclusivamente a NBA y NCAA. McCormick, un entrenador de Sacramento especialmente sensibilizado con el trabajo de formación que mantiene un activo blog, trata de imaginar el efecto que puede tener en la NBA el hecho de que esta temporada sea posible ceder a jugadores con conrato a la NBDL, la liga de desarrollo profesional, para superar la crisis de valores que afecta al basket estadounidense. “Muchos critican a los clubs profesionales europeos y aplauden el sistema de basket escolar y sus virtudes. Sin embargo, nuestro sistema amateur es más profesional (es decir, concentrado en ganar) que el basket profesional del extranjero”, escribe. “Mientras los jugadores europeos tratan de perfeccionar su tiro y sacan nuevos movimientos, los americanos pelean por mantener sus becas lo que les lleva a no parar en veranos llenos de viajes, partidos y torneos”. McCormick confía en que la liga de desarrollo ayude a superar estas carencias de formación y contribuya a moldear a los jugadores que la NBA necesita. Menciona el caso de Julius Hodge, un “candidato lógico” al equipo vinculado de los Nuggets, que destacó por su protagonismo en North Carolina State. Denver, sin embargo, cuenta con varios manejadores de balón que pueden barrar el paso de Hodge al equipo pero carecen de un lanzador de distancia y de un defensor de escoltas, lo que haría aconsejable que este ‘rookie’ desarrollara estas habilidades jugando de ‘dos’ en la NBDL aún a costa de que su equipo perdiera partidos.